Tiberio:Segundo emperador romano (14-37). Hijo de Livia, la segunda esposa de Augusto, fue adoptado por éste, que siempre prefirió a su hermanastro, Druso. Hombre de notables aptitudes militares, destacó por su papel en las campañas germánicas, pero, a causa de su carácter arisco y de su desgraciado segundo matrimonio, acabó por enemistarse con Augusto y marchó a un exilio voluntario a Rodas.
Tras la muerte de Cayo y Lucio, los herederos al
trono, fue llamado por el emperador y nombrado sucesor, a condición de
que adoptase a su sobrino Germánico. Tras una serie de nuevas campañas
en Germania, a la muerte de Augusto fue nombrado emperador.
Los
historiadores romanos interpretaron su etapa como gobernante de forma
ambivalente: por un lado se le reconocieron su capacidad administrativa y
su habilidad de gobernante, pero por otro, su personalidad difícil y
desconfiada, que le llevó a desencadenar persecuciones contra todos
aquellos que podían enfrentarse a él, generó a su alrededor la imagen de
un tirano cruel e inmisericorde sin duda inmerecida.
La
muerte de Germánico, acaecida en extrañas circunstancias, la
persecución de la que fueron objeto otros notorios miembros de la
familia imperial y los procesos de lesa majestad abiertos contra la
élite senatorial, atrajeron sobre él una gran impopularidad, agravada
por su decisión de abandonar Roma y gobernar desde su lugar de retiro en
Capri.
La ausencia del emperador otorgó gran poder a Sejano, el
prefecto del pretorio, que utilizó su posición para reprimir duramente a
sus enemigos políticos e incluso asesinar a Druso, el hijo de Tiberio,
para facilitar así su propio camino al trono. Desenmascarado por
Tiberio, Sejano cayó en desgracia y fue ejecutado. Al morir, Tiberio
dejó a su sucesor, Calígula, una institución imperial consolidada, con
las arcas llenas y las provincias en paz.
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